lunes, 28 de enero de 2008

intermitencias



lo difícil de mirarse al espejo
sin proyectarse en un parámetro estético
encierra la funesta posibilidad
de mirar asombrado un par de cejas
un ojo, un rulo desordenado

y no encontrarse, no caber en la imagen.

lo simple de mirarse en otros ojos
otras manos, otra piel
es la genuina posibilidad
de tropezarse en el otro

y siempre más allá de uno mismo

excepto, claro
cuando ni mítica ni simbólica
la palabra a-si-me-trí-a
se convierte y reconvierte
hasta quedarse sola y malherida
suspendida en un tiempo sin tiempo

hasta que.




ilub